Convertir Internet en un medio de comunicación de pago es una decisión complicada. La gente está dejando de comprar periódicos y se decanta por la Red para estar informada. Uno de los motivos de este cambio (producido durante el 2009, principalmente) es que los ciudadanos no quieren pagar por recibir información. Por tanto, ¿es viable apostar por hacer los contenidos de pago en Internet?
Según datos de la Oficina de Justificación de la Difusión, en el último trimestre de 2009 las ventas de los periódicos cayeron una media de 11,6 por ciento. El más afectado fue el diario La Razón (ha perdido 15.000 lectores) y el que menos el ABC (casi 3.000). Estos datos reflejan que los lectores prefieren una información digital antes que una impresa. Las ventajas de la Red son evidentes: la misma noticia se actualiza al minuto, con un gran nivel de análisis y, además, con el apoyo de contenidos multimedia.
Durante 2009, los medios digitales han conseguido tener más usuarios que el papel. La OJD explica así la problemática: “El crecimiento de lectores diarios en Internet y la caída de compradores de papel empeoran la crisis de la prensa por la diferencia de ingresos entre los dos soportes”.
Decisión equivocada
No creo que esta decisión sea la mejor opción. La gente apuesta por leer periódicos gratuitos, que les informan igual y no les cuestan dinero. Aunque este tipo de prensa no profundiza tanto en las informaciones, sino que apuesta más por la imagen (algo que aprovecha también la prensa digital), satisface a muchos de los lectores, sin que necesiten profundizar más allá. Si la prensa digital regresase al cobro masivo de contenidos, es probable que la reacción fuese similar a la que experimenta la prensa escrita, con los réditos lógicos que supondría para otros soportes como la televisión, que sale casi gratis.
Sin embargo, los periodistas, que queremos estar informados al minuto, quizá estemos dispuestos a pagar por recibir contenidos en la web. No obstante, la mayoría se lo pensarán dos veces antes de rascarse el bolsillo por este nuevo servicio.
La tendencia del mercado y el interés social de la comunicación exigen a los medios replantear los contenidos del periodismo para hacerlo más atractivo y cercano a los lectores. Así es como se recupera su confianza. El primer paso sería conseguir que los lectores confiasen en los periodistas y en las noticias que estos publican. Posteriormente, cuando viesen que los contenidos ofrecidos merecen el precio que se les da, se podría dar ese paso, y cobrar por la información. A partir de ese momento se les podría hacer entender que tener contenidos privilegiados cuesta dinero.
Si mañana los periódicos digitales fueran de pago, la mayor parte de la población no solicitaría el servicio. Seguramente, la población apostaría por ver la televisión o buscaría blogs de expertos para que conocer qué está pasando. No tiene mucho sentido tomar una decisión de estas características en un momento en que la credibilidad de la prensa está decayendo cada vez más.
La gente se informa a través de la televisión y no es fiel a los periódicos. Esta tendencia aumenta día a día. La mayoría apuesta por los digitales y por los periódicos gratuitos. OJD afirma que estos “aguantan el temporal y levantan la cabeza”. Los gratuitos han bajado una media de 13,1 por ciento sus tiradas. No obstante, han sabido afrontar la crisis e incluso superarla. Por tanto, los ciudadanos no compran periódicos porque los pueden conseguir de forma gratuita.
La opción de El Mundo de apostar por ‘Orbyt’ podría ser equivocada. Tenemos que dejar pasar el tiempo y ver cómo evoluciona este nuevo proyecto, aunque no creo que tenga mucho éxito. Antes de hacer pagar a los usuarios por recibir información en Internet, el periodismo tendría que dar un giro de 180 grados. Tendríamos que apostar por la innovación y, principalmente, ganarnos la confianza de nuestros lectores.